El mito de Viracocha

Al principio, todo era oscuridad y nada existía. 
Viracocha el Creador salió de las aguas del lago Titicaca y creó la tierra y el cielo antes de regresar al lago. También creó una raza de personas, en algunas versiones de la historia eran gigantes. Esta gente y sus líderes disgustaron a Viracocha, así que él salió del lago otra vez e inundó el mundo para destruirlos. También convirtió a algunos de estos hombres (gigantes) en piedras. Luego Viracocha creó el Sol, la Luna y las estrellas. Entonces Viracocha para enmendar su error, decidió crear nuevos seres humanos semejantes a él. Además, hizo que los hombres poblaran las diferentes áreas y regiones del mundo. Creó a las personas, pero las dejó dentro de la Tierra. Viracocha entonces creó otro grupo de hombres, llamándolos viracochas.

Habló a estos viracochas y les hizo recordar las diferentes características de los pueblos que poblarían el mundo. Entonces ordenó que se dispersaran menos a dos, a quienes instruyó.

Los viracochas fueron a las cuevas, arroyos, ríos y cascadas de la tierra, cada lugar donde Viracocha determinó que la gente saldría de la Tierra. Los viracochas hablaron a la gente en estos lugares, diciéndoles que llegó el momento de que salieran de la Tierra. El pueblo salió y pobló la tierra.

Viracocha entonces habló con los dos que se quedaron con él. Envió uno al este a la región llamada Andesuyo y el otro al oeste a Condesuyo. Su misión, como los otros viracochas, era despertar a la gente y contarles sus historias. El propio dios Viracocha partió en dirección a la ciudad de Cusco. A medida que avanzaba, despertaba a las personas que estaban en su camino.

Algo curioso ocurrió en su camino a Cusco, en la provincia de Cacha: El dios despertó a la población de Cañas, quienes emergieron de la Tierra, pero no reconocieron a Viracocha. Lo atacaron y él hizo llover fuego sobre una montaña cercana. Los Cañas reconocieron su error y él los perdonó.

Viracocha continuó hacia Urcos, donde se sentó en la alta montaña y le dio a la gente una estatua especial. Luego fundó la ciudad de Cusco. Allí llamó desde la Tierra a los Orejones, que se convertirían en los señores y la clase dominante del Cusco.

Viracocha también otorgó el nombre de Cusco a la ciudad. Una vez hecho esto, caminó hacia el mar, despertando a la gente a medida que avanzaba. Cuando llegó al océano, los viracochas lo esperaban. Juntos cruzaron el océano después de dar a su pueblo un último consejo: cuidado con los hombres falsos que vendrían y se harían pasar por los viracochas.

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